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lunes, 21 de septiembre de 2015

Les voy a contar un secreto...

…. pero me tienen que prometer que no se lo van a contar a nadie. Siempre he tenido una idea clara en la mente, bueno, siempre, tampoco, más bien desde que me he puesto a buscar trabajo como maestro.

Todo parte de una premisa… tengo que sacarme una primitiva, una quiniela, o algo con un premio muy muy alto para poder invertirlo (y que me quede algo para mí). Lo que quiero es algo sencillo, es crear un sitio donde a todo el mundo se le trate por igual, sin tener que ver, sobre todo, el pasado con el que se llegue al momento de la entrevista de trabajo.

¿En qué consiste? Es una cosa muy sencilla, crear una escuela en la que contrataría a una plantilla de profesores que solo tendrían que cumplir un requisito específico, NO TENER experiencia laboral como docentes. Mi idea, previa autorización de asesores laborales, ministerios… sería que los contratos fueran como máximo de 2 años y que después ya no se pudiera renovar, exceptuando el de algunos docentes que se podrían quedar para, mostrando su experiencia, ayudar a los que estén empezando.

¿De dónde surge? Más fácil aún, del desespero y del desánimo. Del cansancio que provoca asistir a entrevistas de trabajo o a entregar Currículum Vítae en diferentes centros y siempre decidan desechar la opción de contratarte debido a que no tienes experiencia laboral, sin tener en cuenta las ganas que tengas, la preparación, solo cuenta la experiencia… Si no me la dan en ningún centro, ¿cómo puedo conseguir experiencia para poder tener ese trabajo? Y ya sé que es la lucha en la mayoría de puestos de trabajo, no experiencia à no trabajoàno experienciaà no trabajo…



¿Tiene ventajas? Sí, en mi opinión. Contratar a docentes que no han podido poner en práctica sus habilidades, que, en algunos casos, están desesperados por poder dar clase, por cumplir con lo que es su vocación (sí, si no hay vocación, no se puede hacer nada), sólo puede revertir de manera positiva, otorgando una mayor preparación, un mayor interés, más ganas, más capacidad de aprender a cada momento, más capacidad de querer hacer cosas diferentes.

En definitiva, esa es una de mis ideas para “ayudar” dentro de lo que cabe a los compañeros y compañeras que en un futuro se encontraran en esa situación. De esa manera, tendrían un centro que les habría proporcionado la experiencia que les van a requerir en otros lugares y no se encontrarían con las puertas cerradas, a pesar de tener ganas, a pesar de estar bien formados, a pesar de tener ganas continuas de seguir aprendiendo, a pesar de tener la profesión como vocación y no como salida laboral… En definitiva, poder abrir puertas

Recuerda es un secreto, pero si alguien me quiere (y puede) copiar la idea, se la regalo. Y si alguno decide arriesgarse y contratar a gente que no tenga experiencia, pero sí ganas de trabajar, seguro que acertará.


Sigan divirtiéndose!!

jueves, 3 de septiembre de 2015

Eduvalorar

Recuerdo una asignatura de la carrera, una de nuestras “marías”, que se aprobaba con hacer tu parte y asistir y ver la de los demás. Era sobre valores, se sorteaban los diferentes términos entre los compañeros de clase y cada uno tenía que exponer a los demás el que le había tocado, y así todo el cuatrimestre, hacías tu parte y se acabó, te olvidabas de esa asignatura… Ahora me doy cuenta de lo que tenía que haber atendido a esa asignatura, y la importancia que le tenía que haber dado, ya que creo que, tal y como está el mundo ahora mismo, es el mayor aprendizaje que se puede dar en la escuela (y que se debería dar en las casas, por supuesto)

¿Por qué digo esto? Básicamente porque creo que el principal problema de esa mal llamada humanidad (¿?) es la falta de valores que existen, sobre todo, a mi entender 3. El respeto, la tolerancia y la empatía, que además están estrechamente relacionados. El problema es que cada vez la sociedad carece más de estos valores y, a medida que avanzamos generación, tras generación, se perderán más y más…

El respeto.- Hay que inculcar el respeto, a la otra persona, a las decisiones que toma en su vida, a que no tiene que pensar todo el mundo como nosotros, a que no siempre tenemos la verdad de nuestro lado y que podemos equivocarnos y puede equivocarse el otro y no por ello hay que humillar o sentirse superior a la otra persona. Es una de las cosas que más se debe trabajar en el aula y en la casa, teniendo muy en cuenta las palabras que utilizamos delante de los más pequeños.

La tolerancia.- Relacionado con el respeto, cada uno es libre de tomar sus decisiones y hay que enseñar y aprender a que no es nuestra decisión, es la de la otra persona y no tenemos que influir, ni tratar de hacer cambiar a nadie. Únicamente debemos respetar lo que quiere hacer otra persona, porque al igual que todo el mundo, hace las cosas porque es lo que siente, lo que le hace feliz y, no somos nadie para juzgar a otra persona por hacer lo que siente… ¿o acaso nos gustaría que nos lo hicieran a nosotros?

La empatía.- El más difícil, el saber estar en la posición de la otra persona, tratar de saber lo que se siente, tratar de valorar por qué hace una cosa u otra, ser capaces de entender que se puede hacer daño con las palabras, con los gestos, con una mirada acusadora… Saber o entender los motivos que llevan a alguien a hacer algo que a nuestros ojos no debería hacer, sin valorar los problemas personales que pueda tener.



Todos estos aspectos deberían ser algo que se enseñe y se aprenda todo el día, por parte de los alumnos y de los profesores. Educando de una forma más humana desde el principio, se conseguirá recuperar eso que antes llamábamos humanidad.

La mayoría (por no decir todos) los problemas de la sociedad se arreglan con más educación, en conocimiento y en valores.


A divertirse.