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lunes, 19 de septiembre de 2016

El problema no es tanto la capacidad, como la voluntad y la experiencia

Me gustaría transmitirles una discusión que habitualmente tengo con mi entorno más cercano, sobre el nivel del profesorado de este país, de si está realmente cualificado para desarrollar la labor docente en niños de entre 6-12 años, momento más influenciable, educativamente hablando, de los niños y niñas y no digo esto porque sea mi campo de trabajo (bueno, de desempleo ahora mismo), sino porque creo que es en esta edad cuando los menores están desarrollando su forma de ser y todo lo que suceda a su alrededor va a influir mucho en cómo serán posteriormente.

Teniendo en cuenta esto, les paso a detallar más o menos los argumentos que me suelen decir para hablar del "bajo" nivel de la docencia de este país. Siempre está el típico argumento de que no están preparados para dar clase, que se pierden con tanto alumno y que habitualmente se centran en los más avanzados, dejando de lado a los otros; se colocan etiquetas según entran por el aula y algunos alumnos van cargando una pesada cruz a sus espaldas durante toda la etapa primaria. Y, en parte, no puedo estar más de acuerdo con eso que me dicen...

Pero, por un lado, creo que hay varios (y graves) fallos en la educación de este país y, no voy a descubrir nada yo ahora, pero ¿qué pretendemos esperar teniendo 30 alumnos por aula? Estar al nivel de países nórdicos con 10-15 alumnos, o sistemas educativos con profesor principal y auxiliares educativos. Haciendo un paralelismo futbolístico, jugamos en otra liga y no podemos compararnos con esa forma de ejercer la docencia, mientras no hagamos cambios en eso, no sabremos realmente si los docentes de este país están o no capacitados para nuestra labor, porque no hay espacio para ejercerla. ¿Qué pretendemos conseguir si cada vez hay más contenidos en el currículo educativo de cada ciclo? Debe ser muy, muy difícil (digo debe ser, porque no he podido llevarlo a cabo de manera formal) programar con el currículo educativo que tenemos, que cada vez incluye más aspectos y más exigencias, pero, por otra parte, se dificulta el que se pueda llevar a cabo en el aula de una manera factible. Queremos que haya inserción en el aula... pero no facilitamos eso mismo, ¿cómo le facilitamos al maestro que pueda tener alumnos con algún tipo de Necesidad educativa en el aula trabajando con los demás compañeros? Se lanza a los docentes al abismo y a buscarse la vida, poniendo trabas y dificultades.

Y con esto no quiero defender a todo el cuerpo de maestro, porque, como en cualquier profesión, hay de todo. En la parte de reflexión que debemos hacer los docentes es saber si somos capaces de adaptarnos a nuestros alumnos o si exigimos que sean ellos los que se adapten a nuestra manera de impartir clase. ¿Estamos dispuestos a reciclarnos y mejorar? Si la sociedad avanza, cambia y con ella los alumnos que nos llegarán en un futuro, ¿cómo puede ser que haya docentes que sigan dando clase como hace 20-30 años y no cambien nada de su forma de dar clase? Recuerdo como hace unos años tenía un profesor en la universidad que utilizaba un retroproyector, para todas las sesiones de la clase durante todo el cuatrimestre (¡¡en pleno siglo XXI!!). Y esto me lleva a otro punto de discusión habitual...

Hace falta una reforma en el tema de funcionarios, al menos como es lo que me toca, de la educación pública (tal vez también haga falta en otros puestos de trabajo), y lo digo ahora que me estoy preparando el temario de oposiciones con vistas a algún día tener una plaza de funcionario en la escuela pública. A mí me parece muy bien que una persona que se haya presentado a un examen para obtener una plaza, a no ser que haga algo grave que atente contra otras personas o contra algo relacionado con su puesto de trabajo, no debería perder esa plaza, pero sí creo que cada cierto tiempo se debe evaluar (pero evaluar bien), la capacidad para seguir llevando a cabo su función y, si no está capacitado temporalmente (profesionalmente hablando siempre), debería hacer algún curso para mejorar su labor en el aula.

Me gustaría acabar con una frase que le escuché hace unos años a Jose María Toro sobre un amigo que le decía que qué le iba a enseñar a él que tenía 25 años de experiencia como profesor, a lo que Toro contestó que no tenía 25 años de experiencia, sino 1, que había repetido durante los siguientes 24 años, porque no había cambiado en nada su manera de dar clase.




Recuperación 3.0

Pues eso mismo, voy a volver a intentar recuperar este blog. No tendrá muchos seguidores, pero a los pocos que lo sigan les cuento mis cosas y así yo me desahogo y tal vez alguien me puede hacer ver las cosas de forma diferente (que ya les digo que soy un poco, demasiado cabezón).