Siempre acostumbramos a dejar las cosas para otro día, cuando tengamos tiempo, cuando tenga más ganas, cuando el tiempo esté mejor, cuando... Los cuándos de me explicaban hace un tiempo en un curso, y son estas noticias las que nos hacen encender la bombilla, la de darnos cuenta de que estamos dejando las cosas para otro momento, sin saber si podremos llegar a ese momento. Tenemos la idea de que el final está muy lejos, pero eso es algo que nunca podremos controlar, más vale dedicarnos a lo que podamos controlar, a hacer esas cosas que llevamos tiempo dejando de la lado, pensando que otro momento que venga será mejor para hacerlo.
¿Y si eliminamos todos nuestros cuandos y nos dedicamos a hacer las cosas que de verdad nos apetecen? Yo, voy a intentarlo, intentar no volver a decir, ya lo haré mañana, ya llamaré mañana, ya hablaré mañana, ya empezaré a hacerlo mañana, lo dejaré para otro día...
Se acabó, hay que hacer las cosas porque no sabemos si a la vuelta de la esquina se acaba todo, o si podemos seguir más allá, y a ninguno nos gustaría que cuando giremos la esquina nos arrepintamos de todo eso que no hemos hecho.


No hay comentarios:
Publicar un comentario